Viedma y costa rionegrina
Balneario El Cóndor, Punta Bermeja y Bahía Rosas son lugares increíbles para encontrarse con la naturaleza en su estado más puro. Se ubican en la costa marítima del ejido de Viedma, capital de Río Negro.
Fauna marina en la costa patagónica rionegrina
Balneario El Cóndor, Punta Bermeja y Bahía Rosas son lugares increíbles para encontrarse con la naturaleza en su estado más puro. Se ubican en la costa marítima del ejido de Viedma, capital de Río Negro, muy cerca unos de otros, y cada uno guarda sorpresas distintas para quien ama la vida silvestre.
Empezamos por Balneario El Cóndor: es el balneario más antiguo de la zona, reconocido por sus playas extensas y dunas imponentes. Aquí se encuentra también la colonia de loros barranqueros más grande del país, que se extiende hasta Balneario Lobería; cuando vuelan en conjunto, llenan el paisaje de color y sonidos inconfundibles. Pero la fauna no se detiene ahí: es común ver aves marinas surcando el cielo, como gaviotas, cormoranes, petreles, halcones peregrinos y águilas moras. En el mar, se observan diversas especies de peces e invertebrados que forman la base de la cadena alimenticia. También es habitual avistar lobos y elefantes marinos, que descansan en las rocas o nadan tranquilamente cerca de la orilla.
Llegamos a Punta Bermeja, un sitio clave que cuenta con un apostadero de más de 6 mil ejemplares de mamíferos marinos. Es un refugio fundamental para aves y, sobre todo, uno de los lugares más destacados para ver orcas en su hábitat natural. Estos imponentes animales suelen acercarse a la costa en ciertas épocas del año, especialmente en pleamar, cuando buscan alimentarse de las crías de lobo marino. Observarlas moverse con tanta fuerza y elegancia a poca distancia es una experiencia que deja una huella imborrable.
A pocos kilómetros se encuentra Bahía Rosas, un rincón tranquilo con aguas protegidas y un paisaje único. Aquí está uno de los mejores puntos de la región para avistar ballenas francas australes. Ellas llegan entre junio y diciembre para reproducirse y amamantar a sus crías; suelen acercarse bastante a la costa, por lo que pueden verse tanto desde la orilla como en paseos en lancha. Es un espectáculo impresionante verlas salir a respirar o jugar junto a sus crías. Además de las ballenas, la bahía alberga lobos marinos, delfines, toninas overas y una gran variedad de aves que encuentran alimento en sus aguas poco profundas.
En resumen, esta costa es un verdadero santuario natural. Desde los loros coloridos de los acantilados, pasando por las imponentes orcas, hasta las ballenas que descansan en la bahía, cada rincón tiene algo especial. Lo mejor es que se puede disfrutar de todo esto respetando el espacio de los animales: manteniendo la distancia adecuada, no dejando basura y cuidando el entorno. Es un lugar donde la naturaleza patagónica se muestra en toda su belleza y fuerza.
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