El legislador Mario Sabbatella (Fuerza Nacional y Popular) coincidió con otros pares de la oposición en no acompañar la iniciativa del oficialismo de crear una sociedad anónima unipersonal (SAU)  que instrumentará la Tarjeta Río Negro Compras, como herramienta de compra y crédito para empleados públicos.  

Sabbatella criticó que este proyecto hubiera merecido “un debate largo, profundo, pero lo recibimos 48 horas antes de esta sesión”, pero lo cierto que no fue así y presenta además “más dudas que certezas; tiene lagunas, vacíos, es muy amplio, y deja librado en su gran mayoría de cuestiones a la reglamentación que después se haga”.
Objetó que “en primer lugar se habla que es una tarjeta de crédito y también de compra, y cuando la ponemos a la luz de la ley nacional de tarjetas de crédito, cuando hablamos de tarjeta de compra estamos diciendo que la sociedad que la emite tiene que tener establecimientos para que se realice las compras, con lo cual lo que presentan no se adecúa a la norma”.
Dijo además que debería haberse convocado antes “a las distintas entidades que agrupan los comercios, por ejemplo, yo hablé con el Presidente de la Cámara de Comercio de Viedma y no tenían conocimiento, hablé con el de Villa Regina y tampoco, hay sindicatos que tampoco tienen idea de esta iniciativa,  y la verdad que los funcionarios que estuvieron presentes en la Comisión de Planificación y la de Asuntos Constitucionales, incluido el Ministro de Economía, no supieron, no quisieron o no pudieron dar respuesta a los múltiples interrogantes que se les planteó”.
Ratificó que esos interrogantes fueron hechos en forma bienintencionada, “a que esto sirva en serio”, pero lo cierto es que “no se cuenta con un plan de negocios, no está claro la cantidad de comercios que van a adherir, cuántos van a ser los adherentes o beneficiarios, cuánto tiempo va a tardar alcanzar una masa crítica de operaciones que permita al sistema autosustentarse y no sabemos cómo se va a financiar hasta ese momento”.
“No hay una regulación de la tasa de interés que va a cobrar el comercio, es decir, le estamos dejando el financiamiento del uso de esta tarjeta a los privados y cuando veamos qué privado puede financiar esta tarjeta seguramente no va a ser el almacenero del barrio, el verdulero de la esquina o el rotisero, acá los que tienen la capacidad de hacer este financiamiento son las grandes cadenas de supermercados y las grandes cadenas de electrodomésticos”, objetó.
El legislador criticó también que “tampoco sabemos cuál va a ser el límite de compra y no tenemos tampoco el estatuto societario, es decir, estamos creando una sociedad anónima sin debate, quizás el objetivo es noble y útil, pero está traido muy a las apuradas, es muy light, muy vago”.
“Me hubiera gustado poder acompañarlo si esto se planteaba con tiempo, pero de esta manera no puedo, estamos dando un cheque en blanco de algo que como legisladores deberíamos haber tenido más participación y un mayor grado de detalle”, concluyó.
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