En el DÃa de los Ãrabes/Por Jorge Castañeda
Llegaron a estas tierras venidos desde los exóticos paÃses del Oriente trayendo sus nostalgias y costumbres.
Llegaron a estas tierras venidos desde los exóticos paÃses del Oriente trayendo sus nostalgias y costumbres. No se sabe porque circunstancia eligieron para radicarse los pueblos de la LÃnea Sur rionegrina. ¿Por su paisaje, similar al de sus pueblos?
Lo cierto es que aquà se asentaron y formaron familias numerosas. Establecieron casas de comercio con nombres como “La Flor de Siriaâ€, “La Estrella del LÃbano†o similares. Aprendieron trabajosamente el castellano y paulatinamente se fueron integrando a sus comunidades. Abrieron surcos con sus carros de mercachifle y divulgaron la exquisitez de su gastronomÃa.
Siempre se les llamó por error “turcos†y dejaron un montón de anécdotas risueñas. Algunos de ellos ya con familias formadas y un pequeño capital pudieron cumplir el sueño de visitar nuevamente sus paÃses de origen. Otros murieron con toda la nostalgias de su tierra natal. De alguna forma fueron pioneros.
Soportaron las inclemencias del clima patagónico, se sobrepusieron a los miles de contratiempos que la Patagonia presenta a sus pobladores.
Sus hijos y nietos ocuparon escaños de prestigio en la sociedad y se integraron definitivamente a esta tierra generosa que un dÃa los supo cobijar con abrigos de madre.
¿En qué casa de de estos inmigrantes no hay un mortero, una botella de anÃs o un narguile? ¿Tal vez algún Corán escrito en árabe?
Sus apellidos ya son tradicionales en cada uno de los pueblos de la Región Sur y la impronta de sus pasos por ellos está escrita con la tinta indeleble de sus sueños.
Asà llegó mi abuelo Amed ArdÃn desde su Baalbek natal, con su esposa oriunda de Chile. ¿Por qué acá se cambió su nombre y apellido por el de Julián Luna? Nadie lo sabe.
Asà también llegó mi tÃo don Jacinto Mohamed Direne y se casó con una hermana de mi abuela. Sus comercios de Ramos generales aún perduran en el recuerdo. En sus abarrotes habÃa mercaderÃas para todas las necesidades.
El tiempo como la vida misma fue pasando pero sus tradiciones aún perduran en las comunidades y pueblos de la zona.
El 22 de Noviembre se festeja la Independencia de El LÃbano, ese hermoso paÃs de los cedros que dio poetas tan exquisitos como Kalil Gibran. El aire se colma con los bailes tradicionales, las mesas con los manjares, las copas con el blanco anÃs turco y el humo de los narguiles invade los ambientes fraternos de los descendientes de esta comunidad.
En la foto se aprecia a don Jacinto Direne, su esposa doña Ema y sus hijos, pioneros de Valcheta. Se puede decir de todos ellos que no pasaron en vano: dejaron improntas; al decir de ElÃas Chucair.
A las comunidades del mundo árabe, salud.

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