Mi amigo el Toli Tolosa/Por Jorge Castañeda
Editaron su libro de vivencias, relatos y poemas.
Editaron su libro de vivencias, relatos y poemas.
Mi amigo el Toli es buena gente. Retoño de una antigua familia valchetera conserva el amor por el pago y siempre que puede vuelve para beber el agua del arroyito mesetario; intimar con sus familiares y los amigos que son muchos, hacer algunos chistes tan caracterÃsticos de su estampa y dejar en el aire la magia de sus poemas que hilvanan situaciones y personajes propios del ámbito valchetero y patagónico.
Siempre que puede el Toli se apersona en mi casa y compartimos libros, mates con tortas fritas, decires y sentires propios del pueblo. Es amigo de mis amigos.
Afincado en el Valle Medio dejó años de trabajo como bancario, donde al decir de él mismo “una abeja se sentÃaâ€, laboriosa y servicial, de ese lado del mostrador que muchos denuestan.
Suele recordar el “Cóndor negro†que lo desembarcó en pagos distintos, pero con muchas ilusiones en la maleta y una vida por delante.
Buen padre, supo hacer esfuerzos para dejar a sus hijos una conducta de vida.
Hombre de una inspiración nata el Toli Tolosa traslada al papel los versos de personajes a los cuales la vida pone en circunstancias a veces difÃciles y otras risueñas. Escucharlo recitar sus temas de alguna manera impresiona por su pasión y por su sinceridad.
Decidor de cuentos y de chistes hace reÃr a propios y extraños. Ha sabido rescatar a personas olvidadas por el tiempo, como a Bernabé Lucero –el famoso salamanquero-, a los Noale y su jagüel, al paisano perdido en la infinidad de la meseta de Somuncurá esperando “al hombre buenoâ€.
Conoce las costumbres camperas y ha sabido inculcarlas a sus hijos. Por eso y mucho más el Toli Tolosa es buena gente. Querido, estimado, apreciado.
Ha conocido varios escenarios llevando su sentir hecho palabras y ha impactado a los auditorios, porque es un hombre auténtico pero sencillo. Por eso su voz es un poco la voz de los que no hablan.
Buscador de vertientes olvidadas, artÃfice de tradiciones que quieren perderse, aparcero de las causas justas, abrevador en los decires y aconteceres del pueblo, soñador de palabras, forjador de su destino, que no es otra cosa que el destino común.
Yo te saludo buen amigo. Que sigas escribiendo. Que sigas soñando. Que sigas siendo una buena persona. Y que el frondoso árbol de tus versos siga dando su sombra fecunda y fresca.
Hasta pronto Toli, hasta más ver. Hasta que nos encontremos para despuntar el viejo oficio de ponerle palabras y rimas a la vida.
Asà escribà a su pedido para este libro, el primero del Toli Tolosa, las palabras precedentes. La recopilación es de la escritora de Conesa Inés de Luna y el hermoso dibujo de la tapa corresponde al artista plástico Alito Mussi, que muestra al Toli enredado a las cuerdas de su guitarra.
Recuerdo el Toli por los años de su nacencia allá por el 51 los años de una “Conesa en expansión agrÃcola-ganadera, ocaso de la remolacha azucarera, baldÃos grandes, casas de puertas abiertas, pobre, riberas del rÃo, patio inmenso, tendal, pozo de agua con brocal, leñero y letrinaâ€.
Su madre “la Moña, con olor a tucos de los domingos, papá Orfilio sin renuncios a pesar del cuesta arribaâ€. Ambos vinculados a Valcheta.
“Humildad de orgullo en el pecho, seis hermanos, carneadas de invierno, radio a lámparas y alegrÃas de cosas pequeñas o inmensasâ€.
“Sobremesas de “ArgentinÃsima†por “Radio El Mundoâ€, los Pérez GarcÃa, los partidos de fútbol de los domingo, radioteatros de la tarde por LU2, las carreras de Turismo de Carretera y siempre la radioâ€.
De esas vivencias, de ese ambiente pueblerino y familiar, vino el Toli Tolosa para enhebrar sus versos llenos de sabor criollo y todos con un trasfondo de ética, de esfuerzo, de hermandad y de amor por las cosas sencillas de la vida, pidiendo también un poco de justicia.
Un nuevo libro se une al patrimonio cultural de los rionegrinos. En buena hora.
Ilustración de tapa
Alito Mussi

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